El Paraíso

 

El Paraíso. 


Emociones puras y subllmes , hemos 
cruzado sus estrechas calles con respeto religioso, 
y hasta sus carcomidas rejas y veladas celosías nos han revelado 
secretos de inspiración. — Hé aquí que 
en todas partes hemos hallado impresas las huellas de los ilustres árabes,
 civilizadores de la Europa moderna, que 
en todas hemos visto la mano sublime 
de genio de los siglos posteriores, poderosa, fuerte, que do quier hemos 
visto a la colosal Giralda, guardián de la 
ciudad, y al Guadalquivir parlero que 
va a lejanos climas a contar las maravillas de su señora. 

Vimos y estudiamos esa catedral 
magestuosa, libro de piedras y metales 
en que está escrita la riqueza de la Europa cristiana las haces inmesas de 
tubos de sus órganos únicos y su reló, el mas antiguo de España. 
Sus cálices de ágata, su pavimento de mármol. 

Vimos los preciosos restos del morisco alcázar, sus voluptuosos jardines, 
el regio salón colgado de filigrana de 
piedra, cuyos balcones están desiertos ahora como lo estuvieron cuando 
el Cain moderno, el cruel D. Pedro, 
asesinó á su hermano. 

Vimos los cuadros de Zurbarán, 
Cáno y Murillo, los edificios de Herrera y las esculturas del Montañés. 


Vimos las ruinas inspiradoras de 
Itálica, Santiponce y S. Juan de Alfarache. 

Vimos por fin esos jardines y patios árabes, bordados unos y otros de 
azahar y nardo, y las muelles habitadoras de estos deliciosos vergeles, ora 
flexibles como la caña de indias , ora 
erguidas como la palma de Cades, sus 
cabellos que ondean inquietos orgu- 
llosos de cubrir tales cabezas, su andar magestuoso, su porte altivo que 
parece esperar el momento de saltar 
de un vuelo á la región celeste, su 
pátria, sus ojos, turbadores del sosie- 
go ageno, sus labios, que sin mover- 
se, anuncian elplacer^ y dijimos entu- 
siasmados: 

¿para qué soñar un cielo 
estando en un Paraíso? 

Pío tura

Escribir un artículo fácilmente o, formas fáciles de escribir un artículo

Si estás comenzando con tu blog online o ya tienes un tráfico notable, la escritura y la distribución de artículos es una de las maneras más eficaces y con un coste muy reducido para dirigir mucho tráfico a tu página web o blog. También es una gran manera de mejorar los rankings en los motores de búsqueda, ya que tendrá un montón de enlaces entrantes a su sitio. Echemos un vistazo a cómo puedes empezar a escribir artículos. Aquí hay algunos consejos para ayudarte en ésta ardua tarea.

 

Escribir una lista de diez mejores

 

Una manera fácil de empezar con un artículo es realizar a una Lista de los Diez Mejores. Encontrar un tema relacionado con tu área de conocimiento y anotar diez razones por las que alguien debe hacer exactamente eso que promueves es una fantástica manera de comenzar. Recomendar tus libros favoritos, hablar de las películas que más te han <<enganchado>> u explicar cuáles son los mejores productos que has probado jamás son algunas de las ideas fácilmente asumibles y, además, estarás hablando de algo que te gusta. Una vez que tengas tu lista de los diez elementos más buscados de la historia de Internet, escribe un pequeño párrafo sobre cada uno, explicando la razón por la que está en tu lista con un poco más de detalle.

 

A continuación, se agrega un párrafo introductorio que atrae al lector a tu lista. Por ejemplo, una introducción acerca de lo increíble y maravilloso que te resulta el cine. Luego cierras tu artículo, ya sea resumiendo lo que acabas de decir en tu lista o alentando a opinar sobre lo que acabas de hablar.

 

Felicidades, ¡ya has escrito un artículo! Por supuesto puedes acortarlo a cinco puntos únicamente. Sólo escribe un poco más sobre cada uno de tus puntos.

 

Grábate a ti mismo/a

 

Hay a quien le resulta más fácil hablar que escribir. En ese caso, simplemente grábate como si estuvieras hablando con algún amigo o amiga. Luego recoge lo fundamental por escrito y arréglalo como puedas (haz que parezca bien expresado) y ya tienes otro gran artículo para tu página, después de ordenarlo, claro está. Lo mejor: sólo necesitas un reproductor de mp3 o un teléfono móvil inteligente (Smartphone). ¡Sácale partido a esos seiscientos eurillos!

 

Contratar a un escritor fantasma

 

Si estás pasando por el famoso bloqueo del escritor, o no tienes tiempo para sentarte a escribir, siempre puedes acudir a algún profesional para que lo escriba por ti. Un escritor fantasma vende la propiedad intelectual de sus escritos por un módico precio ( entre 5 y 65 euros) y puedes publicarlo bajo tu propia autoría. Lowpost es una buena plataforma, tanto si eres escritor como si necesitas uno.

 

Escribe un esquema y haz que alguien más lo convierta en un artículo

 

Si no quieres realizar todo el artículo por ti mismo, simplemente escribe un esquema de éste y pídele a alguien que lo lleve a término. Tendrás que pagar por él, pero seguirá tu idea original hasta el final.

No hay ninguna razón para que no te inicies en la comercialización de artículos y escritos. Simplemente te puedes sentar a ver los resultados y dejarte impresionar por ellos, como cualquier editor. Al fin y al cabo, la calidad la marcas tú. Mucha suerte con tu proyecto y espero que sigas avanzando exitosamente.

Fantina Tour.

Experta en mercadotecnia (marketing).

 

Esta obra ha sido creada exclusivamente para lecturasdecincominutos y cualquier reproducción total o parcial sin el consentimiento del autor está terminantemente prohibida.

El retrato aburrido

 

Nadie, jamás, había conseguido una obra maestra semejante en toda la historia de la Humanidad. De él, el mismísimo Rafael – el crítico más encumbrado de toda la Historia de Arte- había dicho: <<Lo prefiero a la realidad>> y no era el único que había caído rendido a sus pies; el arrebatador encanto del retrato había provocado que cientos de hombres de bien perdiesen la cabeza a lo largo de los siglos y se sumiesen en la más oscura melancolía amorosa tan imposible de contrarrestar que, muchos de ellos adoptaron el fatal suicidio como solución vital – hoy día, con el florecimiento de la investigación científica se sabe, que sólo la Muerte puede curar las peores enfermedades, pero, en los años pasados, anteriores al conocimiento actual, el suicidio como cura para el amor constituyó toda una novedad y un acto de valentía- y se arrojaron al vacío.

En esencia – el retrato- era <<perfecto>>, y eso lo hacía imposible, pero, a su vez, su perfección provocaba una inmediata admiración en todo aquel que lo contemplaba y, más tarde, ésa admiración se transmutaba en idealización y luego en amor y el amor era terrible, atroz; despiadado. Consumía a los hombres obligándolos a perseguir, a poseer una quimera, pues la dama del retrato no existía – propugnaban los realistas con sus escrúpulos idealistas-, no estaba viva, y solamente prodigaba su silencio con todas aquellas almas en pena que se arrastraban a colmarla con las delicias de su conversación y los guiños lascivos de sus vacuos pensamientos. La elección de los materiales había sido divina, la ejecución; inmejorable y el resultado; sublime. Había algo simplemente en el tono de cada pincelada sumamente conmovedor: el azul glacial de las montañas – que pasaba, sucesivamente, por un horizonte móvil, una cascada de plata azulada pendiente de una esponjosa nube blanca como la nieve, un mar azotando el verde prado y la cristalina esencia del buen tiempo- extendía como un fondo, una especie de contexto a la par calmado y movedizo, similar a una filosofía vitalista pero reflexiva que componía, por sí sola, un estilo de vida. O el precioso verde de la pradera, moteado de reflejos esmeralda y ondulaciones serenas y ordenadas y que, más que parecerse a una tierra firme, constituía un océano líquido, plástico y cadente, una especie de metáfora glauca acerca de la solidez de los asuntos terrenos y de su figura irregular, casi cíclica, así como de su capacidad para llenar con su misma forma el recipiente que lo contiene y, por supuesto, qué decir de ese cielo celeste, pulverulento como el ala de una mariposa azul y negra y mágico como la guarida de Neptuno, turquesa como un ópalo y frágil como el mar y surcado por pálidas nubes que asemejaban ser el reflejo de marfil rosado de los sueños. Pero, nada, absolutamente nada como la deliciosa dama representada en su lienzo. Sin duda, la belleza de un alma se había plasmado en las líneas de sus pómulos y bajo la caída de sus párpados y su penetrante ensueño fundía en gotitas una estrella que caía ardiente sobre el pensamiento y doraba las flores benditas de su traslúcida túnica. Su nevosa piel, tachonada de lunares, invertía la tonalidad nocturna y el gesto de sus delicadas manos – cuya ausencia completa de cualquier rastro de hieratismo las había dotado de una mágica estela de delicadeza y de una pátina cariñosa por entre la cual burbujeaban como torrentes malvas y añiles de una voluptuosidad cálida y reconfortante- les otorgaba la ondulada apariencia tanto, de una caricia en estado embrionario que se acercará, inmediatamente, fragante, para tomarnos dulcemente como la de una moribunda ya, que se produce tras caer en la cuenta, de que nuestra marcha es inexorable y su tacto sobre nuestra piel sólo la hará más difícil.

Aún era desconocida la técnica por medio de la cual el artista había conseguido pintar unos cabellos tan singulares que parecían levitar en el ambiente como cuando una brizna de aire agita su ligera delicuescencia y cuya tonalidad variaba, a medida que uno recorría el cuadro, con la vista, desde el más oscuro negro azabache y precioso como lo eterno de la Noche, hasta el tono fosco del Otoño, casi anaranjado de una llama, pasando por el castaño dorado como el oro puro y fulgente como el reflejo del sol sobre un mar de platino y tras su mirada irisada y plateada, el brillo de la vida insuflaba aliento al cuerpo del dolorido y al alma del moribundo: por el fondo de su pupila se deslizaba la Esperanza, pero también la fortaleza y la soberbia bondad de una diosa.

Así, durante siglos, se había convertido en la obra más visitada, en la propia deificación de la Belleza y en el centro de perfección en torno al cual las otras obras eran catalogadas, según se acercasen más o menos a la suya pero, también, en una especie de peregrinación obligada para el Universo entero y, cuando su rostro  principió a demudar despaciosamente, cuando su mirada se fue apagando como abstrayéndose de su alrededor y los primeros síntomas de cansancio posaron su mella sobre su piel, la acumulación de hipótesis no se hizo esperar como tampoco la demanda de visitas por parte de los curiosos que ansiaban contemplar el misterio a la luz de sus propios ojos – con la cual, parecían, querer iluminar el mundo-. De todas las hipótesis propuestas, la más plausible razonaba que, probablemente, el retrato estuviese pintado sobre otro más antiguo que la corrosión temporal- pues nada hay que no corrompa <<el Tiempo>>-  sacaba a colación pausadamente mas, todas las pruebas y toda la fuerza de la experimentación no pudo probarla, estableciendo, por así decirlo, una <<sospecha razonable acerca de la adecuación de su hipótesis a la realidad por ser la más factible en relación con aquellos conocimientos de los que estaban seguros ( a saber; que un retrato no cambia por sí solo)>>, lo que no impidió que creyesen en las historias acerca del alma resucitada del pintor, en las conspiraciones de personas pertenecientes a la aristocracia monetaria o en las fluctuaciones naturales del todopoderoso, mercado,- lugar en el que se encuentran el sentido común y la mediocridad  -, que pronto se convirtieron en un nuevo reclamo publicitario.

No obstante, lo más sorprendente ocurrió unos meses después, cuando, sin previo aviso ni atisbo de sospecha razonable, un buen día, la mujer del retrato desapareció, sin más, dejando únicamente el maravilloso fondo sobre el que fulgía. Por lo visto – según investigaciones posteriores- el suceso acaeció bajo el manto perlado de la Noche y el equipo de seguridad, encargad de su vigilancia, declaró que habían encontrado una nota un tanto extraña, similar a un óleo sobre lienzo, en la que, sin mucho esfuerzo, se podía escrutar, claramente:

<<Non magis populus>>.

 

Esta obra está inscrita en el registro de la propiedad intelectual como perteneciente a una obra de mayor carácter, bajo el título de: La perla de medianoche, y, cualquier reproducción, total o parcial, sin el permiso del autor, queda completamente prohibida.

Cómo funciona el capitalismo darwinista (realmente)

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Supongamos que la selección natural sea una teoría aplicable no solo para las evoluciones y adaptaciones físicas, si no que, por ejemplo, también actúe como un medio modificador o seleccionador en el mercado laboral.

Imaginemos una situación en la que la artesanía domina la actividad productiva. Las personas más adecuadas para desarrollar el trabajo en las fases productivas, serían todas aquellas adaptadas al trabajo físico que pudieran soportar largas jornadas de dura actividad, dejando de lado otras cualidades. Sin embargo, imaginemos ahora un ambiente totalmente robotizado y automatizado. En este caso, las cualidades que el mercado laboral demandaría serían opuestas, se necesitaría personal  que tuviera el conocimiento necesario para realizar el mantenimiento o la programación de los robots encargados de la producción. Sería éste un ejemplo de selección natural direccional, en la que en un primer momento unas cualidades o características serían predominantes como consecuencia de su interacción…

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¡“A” emocional !

Lugar: Estanco de Almerimar, El Ejido ( Almería).

Era un estanco situado en el puerto deportivo. Tenía la apariencia y el encanto típico de los negocios costeros que invitaba a entrar a comprar en un ambiente agradable y familiar y, la verdad, Linda, que era la dueña del negocio, lograba a base de sonrisas y profesionalidad. Nadie compraba la prensa, las postales, cartas, sellos y demás y, ninguno de los habituales dejaba pasar laoportunidad de recibir su dosis previo pago, claro está del impuesto correspondiente a las sustancias adictivas. También existe un impuesto en nuestra ciudad dentro de esta categoría legal para algunos programas de televisión,pero esta es otra historia.

Óscar entró al estanco:

  • ¡Hola! ¡Buenos días!
  • ¡Hola! ¿Qué tal?

Linda tenía como siempre una sonrisa en la cara, sin embargo no pasó desapercibida para Óscar su mirada de preocupación. Había algo extraño también, una arruga nueva,que jamás le había visto cerca del entrecejo,como si estuviese reprimiendo un gran dolor.

  • ¿Qué quería? – Linda hizo una pausa tras el “qué”.
  • Lo habitual. – Así era él, todos se quedaban con su cara, especialmente aquellos seres del género femenino.

Tras un momento de duda por parte de Linda que a Óscar le pareció eterno ésta le alcanzó una cajetilla de Lucky y le cobró lo habitual.

  • ¡Hasta luego y gracias Óscar!
  • ¡Chao bella! – A pesar de no hablar italiano.

Ya había pasado suficiente tiempo fuera de casa. Era el momento de volver. Subió al coche y tomó la carretera rumbo a su casa a toda velocidad. Antes de llegar a la primera rotonda tuvo que ser comedido con su velocidad ya que un vehículo conducido indudablemente por un inútil total iba muy despacio así que Óscar acercó su coche hasta casi rozar el guardabarros trasero del otro vehículo. Visto desde fuera cualquiera diría que Óscar era un completo cretino, sin embargo, lo que nadie sabía y, por lo tanto constituía un secreto, es en el interior de su vehículo las leyes físicas, otrora eternas, no funcionaban allí, por lo que nuestro conductor se permitía alguna licencia que otra.

Le pareció que el conductor del vehículo delantero hacía un giro muy brusco hacia la derecha por lo que Óscar tiró de freno de mano y, gritando enfurecido e insultando al otro conductor se marchó a toda velocidad.

En casa Lucilda lo esperaba con una inmensa y radiante sonrisa que ocupaba el mismo espacio que un electrón que, junto con un protón forman un neutrón.

  • Estás horrible con el cigarro en la boca.- Era Óscar quien hablaba.- ¿No te has planteado nunca quitarte?
  • Sin duda lo dices porque quieres todo el tabaco para ti, avaricioso.
  • Y porque te salen arrugas y mira lo vieja que te estás poniendo.
  • ¡Imbécil!

Lucilda desolada decidió que aquel día sería el último de su desapasionada relación amorosa. Había pasado la mañana limpiando, ordenando y preparando la casa para que ambos pudieran tener un rato a solas. Se había puesto su mejor vestimenta e incluso, por qué no decirlo, su mejor ropa interior después de haberse afeitado enterita. En fin, aquel tío entró, se sentó, se vertió una taza de café y se sentó en la terraza de su apartamento a fumarse un cigarrillomientras miraba el escote de las muchachas que caminaban prestas como líneas de viento por la calle, lo menos que podía hacer por sí misma era largarse de allí cuanto antes.

Una semana más tarde Óscar madrugó,y lo hizo pensando en Lucilda. ¿Dónde se habría metido? Llevaba algún tiempo sin verla. No le dio mucha importancia a sus pensamientos y se fue al bar de un hotel cercano para leer el periódico. Todavía estaban todos consternados por la historia de la increíble estanquera del puerto, que murió desangrada atendiendo al público en su puesto de trabajo tras cortarse las venas cercanas a la muñeca con un peligroso folio ella misma había colocado mal. “Menuda profesional”, se escuchaba aún por ahí. Ese mismo día, un accidente de tráfico tuvo lugar cerca del estanco. Un hombre que decía conducir angustiado no frenó a tiempo antes de entrar a una rotonda con tal mala suerte que se llevó por delante a dos simpáticas chicas al volante de una vespa azul marino vecinas del lugar de apenas 16 años. Ambas murieron. El conductor sólo recuerda a alguien llamándolo cabrón, él suponía que era Dios.

No fue hasta bien entrada la madrugada siguiente cuando Óscar recordó haber estado allí, no le había dado mucha importancia a aquel día, sin embargo Lucilda lo había abandonado.

  • ¡Por quéeeeee! – Se le escuchó gritar.
  • Por qué señor me envías esta maldición, por qué me hiciste ciego a las emociones de los demás, dí señor, cuál es mi misión, qué he venido a hacer. – No hubo respuesta.

Cerró los ojos.

         Extraño lugar

Abrió los ojos, y allí estaba Lucilda marchándose, esta vez desnuda. No la volvería a ver nunca. Él, miró al suelo, estaba en una habitación viendo cómo se marchaba a través de la ventana. Gritó llamándola, pero su habitación ahora más oscura se alejó, y se alejó, y cuando se quiso dar cuenta esta al menos a 300 metros sobre el nivel del suelo de aquel lugar.

Apareciéronse luego dos bellas vírgenes, vestidas de seda fina, casi transparente, color azul. Allí le practicaron sexo una y otra vez mientras Lucilda lo observaba, ésta vez a plena luz del día, en una playa serena y en calma, casi paradisiaca o lo sería de no ser porque el mar eran las lágrimas de Lucilda, gota a gota derramadas por él, mientras una y otra vez aquellas vírgenes lo poseían sin que éste pudiera moverse. En medio de su angustia Linda apareció para preguntarle por su almorrana. ¿Qué extraño lugar es este? Se dijo Óscar para sí. El infierno, el terror, el purgatorio, o, ¿tal vez?… mi pensamiento. Un pensamiento.

ÁMA

Historia de un suicidio

Subió las escaleras hacia la planta superior, oscura, pero atractiva, fría, pero no escalofriante, más bien un frío templado, gris si cabe, tan fría como la más polvorienta habitación del último rincón del universo. ¿Quién vivió allí? ¿Qué vino a hacer? ¿A dónde fue a parar? Sólo confusión encontró sobre sí.
Descifrar recuerdos, ésa era su misión antes de entrar a aquel lugar. Una vez dentro, se convirtió en la necesidad más acuciante pues es fácil entrar en el pasado, pero más fácil es perder el presente y el futuro y eso es, en última instancia lo que aquel lugar había conseguido.
     El miedo, fue lo siguiente en aparecer. Miedo a la oscuridad, a estar solo, a las arañas, a los espíritus, a la muerte, al infierno, miedos insignificantes, irracionales mas, al adentrarse más en aquel lugar, y más, y todavía un poco más, el miedo perdía su rostro mientras la duda mordía incesante. ¿Me habré perdido? ¿He ido demasiado lejos? ¿Qué he hecho yo?
    Y así, con cada mordisco la duda le arrebataba el juicio, ocupando la confusión su trono. Entonces, el final. La oscura y sombría desesperación, el miedo inafrontable, aquel que no se muestra, que no tiene rostro.
  Su autopsia: 
        Muerte por inanición. Signos claros de que su alma hacía tiempo que no se alimentaba.

AMA